Daiana García

Dirigir una orquesta supone un arduo proceso de análisis previo de la obra, percepción de su esencia, e integración de las distintas secciones instrumentales que se lidera luego para inculcar una personalidad y estilo, al conjunto de los músicos que van a interpretar. Son pocas las directoras de orquesta en el mundo, con una historia reciente iniciada por Antonia Brico en la década de 1930, cuando dirigió la Orquesta Filarmónica de Berlín, pues estas además de alcanzar maestría deben luchar por cambiar el modelo o arquetipo heredado de siglos anteriores.

En Cuba la historia de esta tradición aparece por primera vez organizada en el libro “La dirección orquestal sinfónica y su expresión en Cuba” del maestro Guido López-Gavilán, donde describe los principales hitos de esa práctica en la isla. Compila la información sobre conciertos y directores que se hallaba fragmentada en ensayos y reseñas dispersas. Comprende desde 1922, cuando se funda la primera orquesta sinfónica del país hasta 2022, cuando se cumple el primer siglo de dicho acontecimiento. El prólogo de este libro estuvo a cargo precisamente de nuestra entrevistada, Daiana García Silverio, una de las directoras de orquestas más relevantes de la escena musical cubana actual.

1-¿Cuándo y cómo empezó tu relación con la música?

La llegada de la música a mi fue casual, porque yo cursaba los primeros años de primaria en la escuela adjunta al conservatorio de música Manuel Saumel y en esa época, algo que no sucede en la actualidad, el conservatorio iba a hacer captaciones a esa escuela. Yo estuve entre los niños que voluntariamente se presentaron al examen de aptitud inicial, fui aprobada y a mi madre le llegó un telegrama (forma de comunicación oficial de esos años) solicitándole que me presentara a los subsecuentes exámenes para ingresar a la colegiatura de música. Fue una sorpresa para ambas, pues no sabíamos que tenía ese talento y comencé los estudios casi como un juego, en la especialidad de piano. Luego en la secundaria me pasé a dirección coral, que me apasionó inmediatamente y al ingresar al nivel medio de enseñanza, en la escuela Amadeo Roldán, continué esa especialidad bajo la guía de la maestra Leonor Suarez Dulzaides, graduándome en el año 1998.

2-¿Por qué te decidiste a estudiar Dirección de Orquesta en el Instituto Superior de Arte?

El azar intervino nuevamente en mi decisión de estudiar dirección de orquesta, pues durante los ensayos de graduación con el coro femenino de la escuela, que yo estaba conduciendo, se me acercó la madre de una de las estudiantes, una periodista llamada Carmen Oria y me dijo que acababa de tener una visión en que yo dirigía una gran orquesta, no coros. Aquella epifanía me pareció muy poética, pero la señora insistió en encuentros posteriores en incitarme a que comenzara los estudios de dirección orquestal, a lo que finalmente cedí por curiosidad. Ingresé en el Instituto Superior de Arte en esa carrera con la guía del maestro Guido López-Gavilán, y me apasiona desde entonces. Me fascinó la sonoridad, el análisis de las obras, la profundidad al leer la partitura, la visión tan amplia que proporciona de la música el manejo de esa masa sonora grande produciendo un único efecto. Resulta a la vez un reto grandísimo. Pero ya no hay vuelta atrás una vez que se está dentro de ese mundo.

3-¿Cómo fue la experiencia de estar ante una orquesta por primera vez?

Han sido varias “primeras veces”, creo que para un director es un fenómeno recurrente la emoción frente a una orquesta. Mis primeros acercamientos fueron cursando el 3er año de la carrera, con la orquesta sinfónica juvenil del conservatorio Amadeo Roldán, que llegué eventualmente a dirigir durante trece años. Al inició fue como asistente del maestro Guido López-Gavilán, esto es trabajando por secciones, por ejemplo con los chelos un día, otro con los trombones, y en otro momento trabajé con todos los vientos metales juntos, hasta que más adelante pude unir todas las secciones de la orquesta

4-¿Cuáles son tus autores preferidos para interpretar?

Nombrar autores preferidos es casi como elegir una comida predilecta, cuando la realidad es que los gustos de uno varían según los momentos de la vida. Como directora lo usual es fascinarse con los autores que se está interpretando en el momento, aunque definitivamente hay algunos con lenguajes referentes a nivel personal, que han cambiado el destino de la música y los compositores posteriores. Entre estos está Igor Stravinsky, Johannes Brahms, Bach, del siglo XX Rachmaninoff, Prokofiev, a quienes debo resaltar, aunque no he podido interpretarlos tantas veces como quisiera, porque tienen lenguajes muy afines a mi, aunque repito, la obra que esté abordando y su compositor al estudiarlo es quien más me enamora en cada momento. Analizar a profundidad una pieza abre la puerta nueva a sensaciones, conocimientos y un nuevo mundo a descubrir que es inigualable.

5-¿Cómo te preparas para acompañar con  la orquesta a relevantes figuras del ámbito nacional e internacional? Pues es larga y variada la lista e incluye a: Dave Matthews y Jackson Browne, Fito Páez,  Ivan Lins, Emmet Cohen, Fabio Torres, Francois Dumont, Chucho Valdés, Linus Roth, Henning Kraggerud entre tantos otros. Así como al prestigioso violinista norteamericano ganador de Grammy Joshua Bell en su visita a Cuba, colaboración te valió una invitación para realizar un concierto con la Orquesta de Cámara de La Habana, titulado “Seasons of Cuba” en la Rose Hall del Jazz at Lincoln Center de Nueva York, y que resultó nominado a los Premios EMMY 2017.

Cada concierto que vamos a hacer con la orquesta supone una preparación rigurosa de envergadura, aunque definitivamente es un desafío compartir escenario con figuras tan renombradas cubanas o internacionales, como las que afortunadamente he tenido la oportunidad de acompañar con la Orquesta de Cámara de la Habana. Para prepararnos analizamos a profundidad lo que hace el artista con que vamos a compartir, su trayectoria, su foco en años recientes y la manera de expresarse musicalmente. Teniendo esa base, luego durante los ensayos establecemos una comunicación fluida con el artista que permita un trabajo excelente. La orquesta va ganando en experiencia y cada vez se ajusta mejor al estilo que vamos a abordar, adquiere mejor sonido, color, tímbrica, sea con quien sea que compartamos escenario, pasa de ser un desafío a convertirse en crecimiento y disfrute la experiencia.

6- Son varios los álbumes que has grabado con la Orquesta de Cámara de la Habana, y varios también los premios recibidos por estos, las personalidades invitadas. ¿Cómo seleccionas el repertorio para los discos y cómo a los colaboradores?

Tratando de resumir muchos álbumes, mencionaré el caso de aquellos de conciertos cubanos, en que el denominador común es, además de promover la música de los jóvenes compositores, honrar los ritmos de la música nuestra en que están basadas todas las obras. Hemos tratado de desdibujar los límites que intentan separa la música popular cubana de aquella identificada como académica, y constatar que ambas tienen una valía excepcional y pueden aparecer fusionadas en proyectos como estos, desde una escritura composicional de rigor y un trabajo para las cuerdas exquisito. Estos compositores demuestran que dominan la esencia de la música cubana con todas sus aristas y la Orquesta de Cámara de la Habana los interpreta con respeto.

Por otro lado, el audiovisual “15 años de música, Orquesta de Cámara de la Habana e invitados”, es un resumen de la extensa lista de solistas y compositores con que ha colaborado la orquesta durante estos años. En el caso de “De todos los colores y también sinfónico” es un audiovisual que contiene parte de la música sinfónica de Aldo López-Gavilán interpretada por varios miembros de la familia, como solistas acompañados por la Orquesta ampliada a sinfónica. Así que en general, las grabaciones y el material que genera la Orquesta resultan en trabajos enfocados en la defensa de la música cubana, de sus principales compositores y exponentes.

7- En el cine también has incursionado. ¿Cómo es el trabajo de las bandas sonoras para películas?

La música para cine resulta increíble y hemos tenido aproximaciones numerosas, desde sincronizando en vivo a la orquesta con una proyección de cine, en que los músicos han demostrado tremenda flexibilidad para adaptarse a las demandas de la imagen, hasta grabando en estudio banda sonora. Ambas experiencias son un reto. Lo hemos hecho con muestras de cine europeo, también durante el Festival Leo Brower en que interpretamos la música para una película silente de Hitchcock, así como la música compuesta por el maestro José María Vitier para cine cubano. Recientemente grabamos para la película “Neurótica anónima” dirigida por Jorge Perugorria con música precisamente de Vitier, también la película “El camino” de Omar Ali con música de Rodrigo García Meneiro y en “Baracoa” de Luis Ernesto Doñez con música de Bárbara Llanes. Todo esto a principios de este año 2025, para nuestra satisfacción y como augurio positivo de futuros trabajos de esa línea.

8- En tu vida privada también la música tiene un papel esencial, pues perteneces a una familia con varias generaciones de creadores e intérpretes. ¿Cómo es la dinámica familiar cuando el trabajo se hace en conjunto? Trabajar en familia es algo que llevamos realizando desde hace muchos años, pues son varios los miembros de esta que son músicos, pero sobre todo son gestores de proyectos que convocan a muchas personas, diversos compositores e intérpretes a crear. Incluso aquellos de la familia que no son músicos se vuelcan a apoyarnos en los proyectos, y en el caso de los que sí lo son, por su extrema sensibilidad, naturaleza afable y empática, hacen que nuestro arte se constituya en una retroalimentación que enriquece la música. Desde hace décadas aprendemos todo el tiempo unos de los otros, aportamos nuestra experiencia específica y trabajamos unidos para lograr que en el resultado se plasme el amor, por encima de todo.

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