Viajeros

Isadora Duncan

A mediados de 1916 Isadora Duncan llegó a La Habana. No la aguardaban autoridades locales ni periodistas en el puerto. Venía en una visita privada, acompañada por alguien que ella definía como “un joven poeta escocés”, secretario de Paris Singer, antiguo amante y padre de uno de sus hijos al que ella había vuelto a acercarse recientemente.

Cartier Bresson

Cuando Henri Cartier-Bresson llegó a La Habana en 1963, quería ver por sí mismo las cosas que se contaban de la isla. Era un veterano en el oficio de captar con el lente los momentos estelares de las grandes conmociones del siglo XX, sus fotografías se caracterizaban por composiciones espontáneas, observacionales y no arregladas.

Federico García Lorca

Dicen quienes lo han hecho que llegar a La Habana por mar es un espectáculo que se fija en la memoria para siempre. El sol y el viento bruñen las aguas y estas embisten el Malecón con un oleaje alto que estalla en fragor y espuma mientras la ciudad se perfila cada vez con mayor nitidez.

Carusso

Corría el año 1920 y La Habana experimentaba una época dorada debido a la posguerra y los beneficios económicos que ello aportó a La Isla, principalmente a la capital. La tradición musical cubana ya afianzaba sus ritmos populares dentro de los salones burgueses y no tan burgueses, pero…

Jean-Paul Sartre

Jean-Paul Sartre estuvo por primera vez en Cuba en 1949, y volvió años después, en 1960, cuando permaneció durante un mes. Quería escribir sobre la Isla y publicar su artículo en France Soir, que tenía una tirada millonaria. Con el título de “Huracán sobre el azúcar”.

Royals

Esta historia tiene dos caras. Una, romántica, gusta a casi todo el mundo. La otra, que gusta menos o no gusta nada, es dura y fría; realista para decirlo en una sola palabra. En la cara amable, como en toda buena historia, hay amor, ilusión, odio, frustración, muerte…