La partitura que mostramos en este número: Fuga III, pertenece a la serie de 4 Fugas para Orquesta de Cuerdas (1947), sobre las que el compositor afirmó que representaban, un todo, como una Suite o Sonata expuestas y simbolizadas en un ciclo de cuatro movimientos.
Este compositor, pedagogo y crítico musical integró el Grupo de Renovación Musical conformado por los más destacados compositores y pedagogos de la década del 40 del siglo pasado. Asimismo, su labor como crítico representó para el público y lectores de esa década y posterior a ella, la divulgación del pensamiento musical de excelencia de este grupo de músicos. Tanto es así que las revistas Germinal (1947-1957 aprox.), Laurel (1949 aprox.), Bohemia e Inventario (esta última con informaciones críticas sobre la vida cultural habanera) contenían artículos de relevancia crítica de este destacado compositor.
Esta es, explícitamente, un Son cubano revestido en formato de cámara a tres voces para violines, violas y violonchelos donde cada instrumento logra exponer de forma individual la melodía y la rítmica del Son. Ellas (las cuatro Fugas) representan una comunión entre lo clásico y lo popular. Bajo un formato clásico y un rígido estilo contrapuntístico, en esta Fuga a 3 voces, Martín nos entrega una joya de la música cubana de concierto con proyección nacional y universal puramente cubana de alcance absoluto e ilimitado.
Martín aseveró que esta colección formaba parte de las obras más difundidas de su repertorio y su difusión, ha alcanzado múltiples audiciones en Estados Unidos Latinoamérica y Europa. Igualmente significó que fueron las primeras obras en su catálogo, de estilo francamente cubano a la par que su ejecución no solo representó la expansión hacia escenarios y orquestas del mundo, sino también se plegó a la batuta de destacados maestros y directores de orquesta que asumieron su conducción. Entre ellos: José Ardévol, Gonzalez Mantici, Paul Csonka, Duchesne Cuzán Guillermo Espinosa, Andrés Archilas, Antonio Estévez y otros.
Formaron parte, igualmente, del repertorio del Ballet Nacional de Cuba bajo la dirección de Alberto Alonso, para quien Edgardo creó una versión particular para la compañía. Y se le asignó al artista plástico René Portocarrero los diseños de la escenografía y el vestuario.
Es de singular relevancia que la edición de la partitura que ofrecemos corresponde al año 1954, editada por la Pan American Union en Washington, D. C. Y la grabación de las Fugas III y IV forman parte del catálogo de la EGREM por la Orquesta de Cámara Brindis de Salas bajo la dirección del maestro Guido López Gavilán.